¿Cómo sería nuestra vida sin montañas?
Los ecosistemas de montaña ocupan el 24% de la superficie de la Tierra y aloja el 25% de la biodiversidad. ¿Qué ocurriría si no hubiera montañas?
Los ecosistemas de montaña ocupan el 24% de la superficie de la Tierra y aloja el 25% de la biodiversidad. ¿Qué ocurriría si no hubiera montañas?
Mucho antes de la existencia de termómetros, la naturaleza dejó sus propios registros de temperatura. Así se compara el actual calentamiento global con las temperaturas pasadas.
Además de la implantación de las renovables, las tecnologías de captura de CO₂ son un factor fundamental para la transformación energética. La basada en el uso de caliza es especialmente sostenible.
Cada vez es más difícil extraer petróleo y nuestros estudios confirman que no tenemos tiempo para desarrollar tecnologías que permitan continuar con un creciente consumo de energía como el actual.
Si el presidente electo y la futura vicepresidenta quieren saldar con éxito su mandato tendrán que recuperar la convivencia de la sociedad estadounidense, tender puentes con China y superar el neoaislacionismo trumpista en temas trascendentales como la emergencia climática.
El problema de las inundaciones es la falta de aceptación de la incertidumbre. Por lo general no se tienen preparados protocolos para estos casos, como tampoco para las olas de calor o los incendios.
Basar las decisiones sobre cambio climático y conservación en una sola investigación, aunque aparezca en una revista académica reputada, puede traer consecuencias indeseadas si resulta que es errónea.
La inmensa mayoría de los ciudadanos, sobre todo los más jóvenes, considera que el cambio climático constituye uno de los problemas más serios en la actualidad. Sin embargo, los partidos políticos que articulan sus ideas en torno a las preocupaciones medioambientales no consiguen atraer muchos votantes. ¿Por qué?
Ante la actual pandemia, ¿seremos capaces de afrontar las transformaciones sistémicas que necesitamos desesperadamente?
2020, 2021 y quizás ahora 2022, han sido años muy malos, pero comparados con lo que ocurrió en 536, un año en el que confluyeron la erupción de volcanes, una peste, una hambruna y un invierno interminable, parecen muy poca cosa.