Las cuatro pes de la sostenibilidad en Glasgow
Un balance de la COP26 desde el punto de vista de la economía de rosquilla marcado por la prudencia, el progreso, el pragmatismo y la proactividad.
Un balance de la COP26 desde el punto de vista de la economía de rosquilla marcado por la prudencia, el progreso, el pragmatismo y la proactividad.
Tras los confinamientos por la pandemia se ha producido un repunte de emisiones y los compromisos de los países siguen siendo insuficientes para evitar un calentamiento superior a 1,5 °C.
Preocupa especialmente la tendencia al alza a largo plazo de las emisiones de CO₂ procedentes de la quema de combustibles fósiles, que están lejos de llegar a cero en 2050.
En la COP26 se señaló a los combustibles fósiles como el principal problema. Un año después no estamos más cerca de eliminarlos.
La variabilidad climática, la contaminación y el agotamiento de los recursos naturales amenazan la supervivencia y el desarrollo de muchas sociedades, sobre todo en los países más desfavorecidos.
¿Qué factores están impulsando el cambio climático? ¿Cómo saben los científicos que el CO2 está involucrado en el calentamiento global? Los datos reflejan las evidencias conocidas hasta el momento.
En la economía de rosquilla la circunferencia exterior marca los límites ecológicos del planeta y la interior los mínimos sociales deseables: fuera hay sobrecarga ecológica, dentro, pobreza. La rosquilla representa un entorno justo y seguro para la humanidad y el medioambiente.
En la COP26 se ha acordado reducir un 30 % las emisiones de metano en 2030.
La transición hacia ciudades más habitables, resilientes y verdes exige implementar modelos urbanos proyectados con la naturaleza que favorezcan la interconexión y la proximidad.
El reloj utiliza la tendencia de emisiones de los últimos cinco años para estimar cuánto tiempo queda hasta que el calentamiento global alcance el umbral de 1,5 °C.