Cómo podemos salvar los bosques entre todos
Un reciente estudio describe los pasos para lograr paisajes respetuosos con la naturaleza que promuevan al mismo tiempo el bienestar humano.
Un reciente estudio describe los pasos para lograr paisajes respetuosos con la naturaleza que promuevan al mismo tiempo el bienestar humano.
Alrededor de un tercio de las emisiones antropogénicas de CO₂ son absorbidas por los ecosistemas terrestres, principalmente por las masas forestales.
Tras los incendios de Brasil, el área afectada se cubrirá de una masa de árboles pequeños o “palillos” o se convertirá una sabana, pero en ningún caso conservará la biodiversidad que tenía anteriormente.
El establecimiento de islas de vegetación natural en ciudades, la Gran Muralla Verde en África y Asia y el Bosque Metropolitano de Madrid pretenden mejorar el medioambiente urbano y planetario.
La recuperación espontánea de matorrales y bosques tras el abandono del monte es un proceso natural beneficioso.
Los claros del bosque entre arbolado favorecen la regeneración de nuevas especies de plantas, y consecuentemente de nuevas especies de fauna como insectos, aves y murciélagos.
Los bosques son ecosistemas vitales para almacenar carbono, regular el clima y la biodiversidad y proteger los recursos hídricos y los suelos. En las últimas décadas se enfrentan a una amenaza creciente: el cambio climático y la actividad humana están agravando los incendios de gran escala
Existen diferentes sensores medioambientales muy precisos que permiten medir a muy alta resolución todo tipo de variables relacionadas con la salud de los árboles.
La gestión eficiente de los bosques, que aumenta la capacidad de las masas forestales para fijar CO₂, debería fomentarse e incluirse en las políticas climáticas.
Hemos creado una red de sensores, desde el Moncayo hasta el Norte de Suecia, para medir el crecimiento de los bosques y estudiar los cambios en la distribución de especies forestales.