Articles on crianza digital
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Los jóvenes españoles no quedan mal situados en el último informe europeo sobre habilidades tecnológicas de los adolescentes, pero aún hay mucho por mejorar.
Muchas familias se ven presionadas para regalar teléfonos inteligentes a sus hijos de 11, 12 o 13 años, sin saber a lo que se enfrentarán o cómo prepararse.
Muchas amistades se crean, mantienen y destruyen en y a través de las redes sociales. ¿Cómo afecta esto a niños y adolescentes? ¿Cómo se les puede ayudar a crear lazos sanos?
Estar disponible y atento, pero dar libertad y oportunidades de aprendizaje autónomo: un equilibrio difícil pero alcanzable.
La prohibición del móvil en los centros educativos tiene impacto en las familias. Analizar las necesidades que implica y las estrategias que podemos articular nos puede ayudar en el clima familiar.
Cinco horas al día mirando la pantalla del móvil apenas deja tiempo para otro tipo de interacciones y actividades fundamentales en la adolescencia, cuando construimos nuestra identidad.
¿Quién tiene derecho a compartir la imagen de un menor? Exponemos las razones para escuchar a los adolescentes cuando nos piden que no compartamos imágenes suyas en internet.
Los adultos tienen visiones distorsionadas de los peligros en las redes. Escuchar y compartir ayuda a que los jóvenes sean más abiertos a contar lo que les preocupa realmente.
La mayoría de niñas y niños de 9 años usan más de una hora al día el móvil de sus padres si no tienen móvil propio. Los riesgos siguen ahí, y a menudo sin las precauciones imprescindibles.
Nuestras investigaciones a lo largo de seis años sobre el uso de las redes sociales por jóvenes indican que son conscientes de que “pagan” con sus datos y su tiempo por usarlas.
El uso que los jóvenes hacen de las redes sociales depende de su madurez emocional y su capacidad de gestionar el torrente de información, situaciones y emociones que provocan.
Repasamos las aplicaciones más interesantes para que los estudiantes adolescentes puedan usar tanto en el aula como en casa, mejorando así sus conocimientos y aprendizajes.
La investigación iniciada del pasado 16 de mayo apunta a prácticas que favorecen, al menos, conductas problemáticas con las redes sociales entre los usuarios más jóvenes.
Tres horas de juego al aire libre, una hora como máximo de pantalla o actividad sedentaria, y entre 11 y 14 horas de sueño: las pautas de la OMS son más difíciles de cumplir de lo que parece.
Cada vez más estudios apuntan a que tener el móvil a mano repercute no solo en la capacidad de atención de los estudiantes, sino en su ajuste emocional y conductual.
Más a menudo de lo que nos imaginamos, nos concentramos en la pantalla del móvil más que en quienes están a nuestro lado. En la familia, esto tiene consecuencias.
Un uso problemático se puede reconducir: basta establecer límites y ser conscientes del tiempo que dedicamos. Los niños y adolescentes necesitan ayuda para lograrlo.
Las investigaciones en la ciencia del comportamiento abogan por un término medio entre la prohibición de las pantallas y la libertad absoluta. En esta estrategia, la supervisión de las familias resulta decisiva.
Los niños no aprenden a socializar solamente a través de su entorno real. Los contenidos digitales son tan abundantes, inmediatos y sin filtros que rompen el proceso natural de comprensión del mundo.
En internet también somos padres y madres: acordar con nuestros hijos qué tipo de supervisión haremos, evitar el acceso ilimitado a las redes e internet y respetar su intimidad son las claves.



















