En Discounty, heredas el supermercado de tu tía (el único en el pueblo portuario de Blomkest) y tendrás que encargarte de todo rápidamente, desde atender las cajas hasta mantener el lugar en óptimas condiciones. Los lugareños ven a Discounty como un salvavidas para su pueblo en apuros, y ganarte su confianza será tan importante como mantener los estantes llenos.

Blomkest te da la bienvenida
Al llegar a Blomkest, tu tía no pierde tiempo y te deja en el modesto supermercado Discounty para que conozcas a tu asistente, Grace. Ella te presentará un práctico dispositivo llamado PDA (asistente digital personal), que puedes llenar de apps útiles, incluyendo un registro de tareas, un control de inventario y un mapa del pueblo.
A partir de ahí, debes ponerte a trabajar: surtir los estantes, colocar anuncios por el pueblo y prepararte para el día de la gran inauguración de Discounty.

La vida detrás del mostrador
Administrar Discounty es un gratificante ejercicio de malabarismo. Pasarás los días surtiendo los exhibidores, atendiendo a los clientes rápidamente y haciendo pedidos de nuevos productos para satisfacer la demanda.

En cuanto cierres por la noche, Blomkest será todo tuyo para que lo explores. Habla con los lugareños, entérate de los últimos chismes del pueblo y haz acuerdos comerciales con los distintos personajes de la comunidad. Forja las relaciones adecuadas y hasta podrías conseguir especialidades locales exclusivas para surtir tu tienda.

Crea la tienda de tus sueños
A medida que te acostumbras al ritmo de la vida en la tienda, tus ambiciones más grandes comienzan a tomar forma. Tendrás que ganar la confianza de nuevos proveedores, el ayuntamiento decide si puedes ampliar tu espacio y el estilo de Discounty depende totalmente de ti: desde el diseño de los pasillos hasta la decoración, las mascotas y la imagen de la marca.
Pero el crecimiento en un pueblo pequeño no suele pasar desapercibido. A medida que tu imperio se expande, descubrirás que el éxito en Blomkest es más complicado de lo que parece. Las decisiones que tomes podrían definir tanto tu propio futuro como el del pueblo.